domingo, 16 de febrero de 2020

MACONDISTAN = ZACATECAS- Miscelànea


Miscelánea.

Francisco Javier Contreras Díaz.



Que no aparezca la duda: un gajo de nuestra excelsa clase política toda pasión, bondad y sacrificio por las masas sin distingo por fin, en un meditado acto de meditación colectiva, han decidido aflojar el paso legislativo. La justificación nos la entregan envuelta en un sarape a los pies de la bandera nacional: necesitamos tiempo para realizar proselitismo pues las multitudes les exigen la reelección. Pero no sólo sus franquicias están de acuerdo en una reelección perpetua y transgenaracional, como ya sucede, también ese adefesio conocido en el submundo de la sociología como “sociedad” se une a la idea más original para asegurar el crecimiento económico, el desarrollo, la seguridad patrimonial y el medio ambiente, solo por citar algunos rubros que no tienen parangón y ellos han sido sus creadores y vigías.

Ser diputado de ninguna manera resulta una tarea fácil o cómoda. Ser representante popular es aceptar convertirse en luminaria sin centelleos instantáneos, es luz dotada de conciencia (que no es poco) y su única fragilidad es esforzarse por promover su veneración incondicional hacia la patria. Ahora solicitan tiempo para una actividad inútil: abandonar momentáneamente sus complicadísimas actividades legislativas para disponer de tiempo, espacio y recursos para proselitismo buscando una reelección que hoy ya tienen en la urna. ¿Quiénes dudarán en arrojarles el simbolismo del sufragio a nivel tumultuario para que repitan quienes sólo conocen prodigar milagros para las castas inferiores de Macondistán? Nadie. Su reelección será la bendición cívica inmerecida por los lumpen que jamás podrán presumir de lo sublime de su pensar y lo portentoso de su actuar que deja en calidad de pobres enteleridos a Juárez, Cárdenas, Emiliano o al mismísimo Villa o a los Flores Magón.

Por otra parte, la felicidad completa existe. Los escépticos rumian sus emociones y, ante ello, deben de solicitar asilo en el siquiátrico pues los gobernantes nos han reencontrado con la fe. No hubo espacio cívico que no estuviera a disposición de las réplicas de los pesebres de Belén. Las representaciones de la natividad capturaron Plaza de Armas, oficinas públicas, jardines. Incluso en el centro de la presidencia municipal de Guadalumpen también se instalaron las santas escenificaciones como elemento para redireccionar las costumbres educativas de nuestra sociedad. El gobierno laico cayó abatido ante la contundencia de las preclaras ideas de aquellos que giraron instrucciones para tapizar con ‘nacimientos’ todo sitio susceptible para tan noble y didáctico propósito. El clímax fue cuando el niño Dios de Zóquite fue presentado en sociedad, todo un bendito logro del mercado religioso. Como valor agregado, a partir de este mes se podrá disponer de las salas de cabildo en todo Macondistán para bautizos, adoración nocturna, confirmaciones, canta misas y en las iglesias se podrá pagar el impuesto predial, las multas de tránsito, permisos de construcción, adquirir actas de nacimiento o bodas religiosas entre personas del mismo sexo y por lo civil.

La prosperidad no tiene mancha y las super delegaciones tienen la bondad de disminuir la precariedad y elevar el índice de desarrollo humano, nunca, pero nunca, politizar y montarse en las carencias de los escasos jodidos que todavía sobreviven por la infinita necedad de no subirse al tren del desarrollo. Quienes propalen el bulo de que estas agencias son de promoción política personal y dinástica. Nada más falso. Hoy en la ruralidad ya no se padecen limitaciones graves gracias a que los campesinos residuales ya tienen beneficios del centralismo benefactor materializado en semovientes, pisos de tierra, techos de estrellas, triciclos, patinetas y colchones no ortopédicos. Desde este púlpito del anti análisis totémico aplaudimos la privatización y el monopolio familiar de las super delegaciones, un maná para los opulentos de estas tierras que ya piden auxilio para que les regresen a la precariedad. Nuestros menesterosos ahora mueren de éxito.



La última y nos vamos. El negocio del manejo de residuos se fue al muladar. Las calles balcanizadas, la suciedad omnipresente junto al deterioro del paisaje urbano. Gobiernos de “izquierda” donde los ciudadanos son PRI-mero. Una pena.
Enero de 2020




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