martes, 9 de abril de 2013

A 94 años de la muerte de Zapata



 A 94 años de la muerte de Zapata

A más de treinta años de que los gobiernos en nuestro país aceptaron los lesivos  programas de ajuste impuestos por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial los resultados esperados (crecimiento económico, desarrollo social, empleo, productividad agrícola, etc.) nunca se concretaron y este país se convirtió en pesadilla y significó la exclusión social para millones de mexicanos. Hoy la pobreza se ha incrementado hasta alcanzar más de cincuenta millones de compatriotas; ante el colapso de la estructura laboral, dos de cada tres mexicanos hicieron de la informalidad su espacio dónde obtener un ingreso.

La criminalización de la economía ha dejado millones de jóvenes mal llamados Ninis, que lo son, no por voluntad propia sino por las condiciones que les impone el modelo de crecimiento; derivado de ello, se afirma que el narco ocupa 468 mil personas y genera ingresos por 40 mil millones de dólares, comparativamente superior a los ingresos de PEMEX que tiene una nómina de 151 mil personas. Según INEGI, diariamente se incorporan a la informalidad 2 mil 145 personas. Arrojando un total 14.2 millones de personas que representan el 29,2% de la población total ocupada (que en septiembre del año pasado eran 48.7 millones).


La economía mexicana en los últimos treinta años no ha logrado superar un mediocre 2% de crecimiento en el PIB lo cual significa el mayor fracaso de las política contracíclicas (y un éxito de los objetivos de las neoliberales), en cambio, las políticas de privatización ha incidido en la desnacionalización de sectores claves para el despegue económico del país: la política de privatización de la energía eléctrica bajo el esquema de “modernización” y de PEMEX al permitirse la participación de capitales extranjeros; como la venta de los  ferrocarriles; carreteras y el rescate bancario; las malogradas privatizaciones de las líneas aéreas, aeropuertos, fertilizantes, acero, petroquímica o la minería han cancelado la rectoría del Estado mexicano

Hoy se criminaliza el descontento campesino que aun solicita tierra y agua. Hoy la violencia agraria se manifiesta en la extinción de la banca de desarrollo agropecuario, la apertura de las fronteras a productos del exterior lo que está regresando al campesino al vasallaje bajo el esquema del Tratado de Comercio Libre con Estados Unidos y Canadá. El colapso de la economía campesina ha incrementado la presión alimentaria que nos ha llevado a la dependencia del exterior con el respectivo incremento en el déficit de la balanza de pagos. Hoy el campesino está en vías de extinción patrimonial por los esquemas de producción y comercialización que ahonda la brecha de productividad en relación a los productores allende nuestras fronteras. Créditos escasos y caros y las políticas clientelares de fomento implementados por el gobierno inhiben su desarrollo tecnológico o desestimulan la reactivación de sus procesos. La disyuntiva campesina es poco alentadora: endeudarse (y correr el riesgo de pérdida patrimonial), emplearse en el sector servicios o emigrar.

Bajo este escenario de la economía que ha modificado el rostro del país exportador de productos del campo, del país de la autosuficiencia alimentaria, del empleo y la bajo nivel inflacionario; de este país que se ha transformado en el del Fobaproa, y de los rescates carreteros, el del desmantelamiento del aparato productivo, del país de la delincuencia generalizada y la precariedad laboral y la imparable migración y las esperanzas canceladas deseamos hacer la siguiente invitación. al  evento denominado  Zapata y el México que nunca imaginó, en patio de Rectoría  de la Uaz  el próximo diez de abril del 2013

No hay comentarios:

Publicar un comentario