sábado, 16 de diciembre de 2017

Elhuevo de la serpiente

El huevo de la serpiente
Carlos Fazio
Finalmente, el poder militarterminó por doblegar a su mando civil. Por miedo o cobardía, Enrique Peña Nieto terminó cediendo de manera voluntaria el poder civil al castrense. Volvió legal lo que ningún presidente civil había permitido en el México posrevolucionario por los peligros que entraña. Aunque en rigor, con la imperiosa necesidadmanifestada al impulsar una ley que busca amparar la actividad anticonstitucional de las fuerzas armadas en materia de seguridad pública, buscaba protegerse a sí mismo.
La hora es difícil y sombría. Después de dos años de un pertinaz activismo político-deliberativo salpicado de chantajes, mentiras y de una propaganda demagógica a contrapelo de la Constitución y los tratados internacionales suscritos por México, los mandos militares impusieron su ley. Seguirán afuera de los cuarteles de manera indefinida, sin contrapesos institucionales y sin transparentar o rendir cuentas a nadie, con lo que se profundizará la estrategia de (in)seguridad militarizada diseñada por el Pentágono en el marco de la Iniciativa Mérida, que ha derivado en una catástrofe humanitaria con su cauda de torturas, ejecuciones sumarias extrajudiciales, desapariciones forzadas de personas y desplazamiento de población.
En lo que podría configurar un virtual golpe de Estado técnico, la aprobación por el Senado de la llamada ley de seguridad interior convertiría lo que hace 11 años Felipe Calderón promovió falsamente como una medida excepcional de carácter emergente y temporal, en la “petrificación de un statu quo” (Jan Jarab, comisionado de Derechos Humanos de la ONU, dixit) signado por una violencia estatal sin límites. Y así como el régimen anterior vivió bajo una forma de emergencia de lo permanente, ahora, con la nueva ley, la excepción se volverá regla.
Ese es el quid de la cuestión: la ley de seguridad interior busca dar protección jurídica a aquello que los militares han venido haciendo de manera irregular y extralegal. La exigencia de los mandos de regular el uso de la fuerza de unas instituciones armadas preparadas para exterminar al enemigo, busca constitucionalizar esa práctica; sólo que ninguna ley permite torturar, matar o desaparecer personas. Pero además, ahora, bajo presión castrense, la aprobación senatorial de la iniciativa de un Presidente frívolo y pusilánime, darán al Ejército y a la Marina atribuciones que no deberían tener (máxime sin una declaración de guerra): tareas de investigación, persecución de delitos, control social o espionaje sobre la población y represión. Se legalizará, pues, la claudicación de los poderes civiles frente a la casta militar. Mala cosa.
Como en la metáfora del huevo de la serpiente del clásico filme de Bergman, a través de la membrana del actual régimen de dominación cualquiera puede ver el futuro: ante la agudización de la guerra de clases (Warren Buffett dixit) y la actual insurgencia plutocrática(Thomas Bunker) disciplinadora y depredadora; en la antesala de un año electoral y con la intención manifiesta de los poderes fácticos de imponer como sea al débil y dócil tecnoburócrata del bunker neoliberal José Antonio Meade, se incuba en México un bordaberrazo o fujimorazo. Un régimen arbitrario y despótico de corte cívico-militar, como los encarnados por Juan María Bordaberry y Alberto Fujimori en Uruguay y Perú, en décadas pasadas (ambos terminaron en la cárcel), donde la suspensión de garantías individuales podrá ser aplicada de manera discrecional por el presidente de turno con respaldo militar, y en el cual sus guardias pretorianas −al amparo de una renovada doctrina de seguridad nacional que define al enemigo interno− seguirán actuando por razones geopolíticas como un Ejército de ocupación (nativo) de su propio país, en acatamiento y tácita sumisión a las directivas emanadas desde Pentágono vía la Iniciativa Mérida.
Las ambigüedades de la ley, incluidas las imprecisiones conceptuales que surgen de mezclar la seguridad nacional con la seguridad interior, encarnan potenciales riesgos. En el contexto de la seguridad nacional −y con el artificioso truco legal de que sus acciones no serán de seguridad pública, sino de seguridad interior−, la imposición de una reserva de hasta por 20 años sobre la recolección de datos (de inteligencia) que se generen con motivo de la aplicación de la ley (que incluirán la intervención telefónica, de computadoras, correos electrónicos y correspondencia), hará nugatoria cualquier expectativa de transparencia y rendición de cuentas.
Asimismo, la ley va contra las víctimas y el acceso a la justicia, y está diseñada para dificultar litigar en instancias internacionales. Argumentando razones de seguridad nacional, la Sedena y la Semar van a negar cualquier información sobre sistemáticas prácticas ilegales (torturas) o despliegues castrenses que involucren violaciones a derechos humanos −con alto índice de letalidad o no−, que no se podrán documentar, perpetuándose así la actual impunidad y la repetición de crímenes de lesa humanidad de factura militar.
Desde 2006, al aplicar las directivas encubiertas de Estados Unidos, el Estado mexicano abandonó y obstaculizó de manera deliberada las tareas de seguridad pública o ciudadana, que en términos del artículo 21 Constitucional corresponden de manera exclusiva a las policías civiles. La militarización de la seguridad y la sociedad mexicana responde a la agenda geopolítica de Washington; no se trató de una estrategia fallida: era previsible que a mayor militarización, mayor violencia; 2017 fue un año trágico. Peña Nieto rompió récords históricos en materia de desapariciones y homicidios dolosos. Pero este año marcó también la mayor asociación clientelar y sumisa de los responsables de las fuerzas armadas locales al Pentágono y la administración Trump.
Un viejo apotegma dice que las bayonetas sirven para todo menos para sentarse sobre ellas. Peña Nieto debería saberlo; la manada legislativa también. Gedeón lo sabía: en la violencia prosperan y se consolidan los más fuertes…

viernes, 6 de octubre de 2017

El mundo según Manuel Castells


Comandante Che Guevara: venero de vida y esperanza
Gilberto López y Rivas
E
l 9 de octubre, hace 50 años,un grupo de agentes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos destacado en Bolivia y dirigido por el cubano-americano Félix Rodríguez, dio órdenes de asesinar al comandante Ernesto Guevara de la Serna en la modesta escuelita de Las Higueras, donde se encontraba prisionero. El hombre más buscado por los servicios de inteligencia y represión planetaria del imperialismo y por los comandos contrainsurgentes del ejército boliviano, fue condenado sumariamente a ser ejecutado y sus restos mortales enterrados en un sepulcro no identificado, encontrado tres décadas después, debido al terror que a sus enemigos inspiraba el CheGuevara, aún después de muerto. Los victimarios pretendían aniquilar su memoria y todo lo que él representaba. Inútil intento de verdugos y enterradores clandestinos: el Che al morir ya había vencido su propia muerte: el semillero de vida sin tacha de revolucionario había encontrado terreno fértil a lo largo y ancho de esa América, la Nuestra, que recorriera incansablemente. El soñador realista que renuncia a vivir la victoria revolucionaria, para empezar de nuevo; quien había asumido como forma de ser el mensaje martiano de que la mejor manera de decir, es hacer, no podía morir. Y esa inmortalidad radica en la fortaleza de su ejemplo, que cada mañana hace brotar de las bocas infantiles de la Cuba de Fidel el lema: ¡seremos como el Che!; en el reto de su consecuencia sin retórica ni doble código moral, que hace avergonzar al más cínico de los oportunistas de la izquierda institucionalizada. Su vasta obra teórica-política, sus acciones dirigidas contra los enemigos de nuestros pueblos, han impulsado a generaciones de hombres y mujeres a luchar por un mundo mejor. Su entrega sin límites ni recibos de pago por los sacrificios brindados a la revolución; su absoluto desapego y desinterés hacía su persona; su radicalidad en los principios; su confianza en los pueblos; esa síntesis de pensamiento y acción puesta al servicio de una causa libertaria; hacen del Che un inagotable venero de vida y esperanza. También, el guerrillero heroico ha sobrevivido a los intentos de sus enemigos para desvirtuar sus objetivos de trasformación radical haciéndolo aparecer como mártir, aventurero o símbolo comercializando en playeras y carteles, despojado de su esencia definitoria: Guevara es un comunista convencido, un revolucionario latinoamericano que se impone una tarea concreta y terrenal: acabar con la explotación social, con la dominación imperialista, forjar un nuevo ser humano en una sociedad socialista. Estas fueron sus más firmes convicciones, sus propósitos enarbolados con modestia y determinación. Es necesario comprender estas coordenadas que guiaron su vida para continuar las luchas de liberación de nuestros pueblos. Sus ideas mantienen vigencia imprescindible para el análisis de la realidad del siglo XXI. Su trayectoria revolucionaria, su personalidad singular, su actuación como ministro y dirigente del Estado cubano, su paso por África y su prematura muerte en Bolivia constituyen una fuente de enseñanzas que orientan las luchas de resistencia a la recolonización neoliberal. A pesar del tiempo trascurrido desde su muerte hace 50 años, es evidente la contemporaneidad del Che. El comandante Guevara trasciende a sus asesinos y al odio de clase que despertó en los poderosos; a la desaparición de la Unión Soviética y el restablecimiento del capitalismo en la patria de Lenin, Europa del Este y China; a las interpretaciones maniqueas sobre su gesta y su persona de biógrafos y analistas supuestamente objetivos como Jorge Castañeda. El Che perdura en el tiempo por su posición crítica a las desviaciones burocráticas y autoritarias del socialismo real; por el apego estricto a la moral, la honestidad y la congruencia cuando desempeñó cargos en el gobierno revolucionario.
Uno de los ejes fundamentales que rigieron los destinos del Che fue el internacionalismo; rasgo esencial de la propia revolución cubana en la que se forma como dirigente y teórico de una visión del socialismo signada por una perspectiva ajena al localismo. Para el Che la construcción del socialismo tenía que ser en escala mundial, por lo que si el revolucionario se olvida del internacionalismo afirmaba: la revolución que dirige deja de ser una fuerza impulsora y se sume en una cómoda modorra, aprovechada por nuestros enemigos irreconciliables, el imperialismo, que gana terreno. Aquí surge un interrogante ineludible: ¿cómo compaginar la consolidación de un proceso revolucionario en el ámbito nacional con la exigencia internacionalista? En la ruta del Chetenemos que en sus tres experiencias revolucionarias hay una exitosa, la cubana, y –es necesario reconocer– dos fracasadas: el Congo y Bolivia. En Cuba triunfa la revolución porque constituye un proceso firmemente enraizado en la realidad nacional. El Movimiento 26 de Julio supo apropiarse de la herencia de José Martí y aplicarla a una lucha antidictatorial con articulaciones en organizaciones obreras, campesinas, estudiantiles y con una intelectualidad orgánica incorporada en ese movimiento. La llegada de los sobrevivientes del Granma a la Sierra Maestra no fue la implantación de un foco guerrillero, sino la continuidad de una lucha de años y el establecimiento de una fuerza política nativa que se desarrolló entre el campesinado con la ayuda de frentes urbanos consolidados. En Congo y Bolivia, en cambio, hay una suerte de incursión foránea con relaciones equívocas con los grupos guerrilleros locales (África), e incluso una cierta discrepancia por la presencia del Che en tierra boliviana por parte de un sector minoritario del Partido Comunista. Esto obliga a un análisis más profundo y, sobre todo, crítico de la llamada cuestión nacional. Si no existe un sustrato social firme que aspira a transformar el país, una continuidad histórica con las luchas seculares del pueblo de que se trate, un conocimiento profundo de los problemas vitales de los diversos estratos y clases sociales, una unidad de acción de los distintos agrupamientos democráticos y revolucionarios y una relación estrecha de carácter orgánico entre todos ellos en extensión y profundidad del territorio, el movimiento revolucionario está destinado a fracasar. El Che, en sus adversidades, revela los peligros de una acción internacionalista con una base nacional no asegurada ni articulada. A pesar de esta derrota fatal, el Che permanece como el acero más templado de nuestra historia latinoamericana; como la realización de ese ser humano nuevo por el que tanto luchó; como la brújula de nuestros avatares por un mundo sin las ataduras de la explotación y dominación capitalistas. ¡Hasta siempre comandante!
Viernes 6 de octubre de 2017
La Jornadahttp://www.jornada.unam.mx/2017/10/06/opinion/019a1pol

sábado, 18 de marzo de 2017

Marchan organizaciones sociales y alumnos en rechazo a las reformas estructurales


Marchan organizaciones sociales y alumnos en rechazo a las reformas estructurales

La Jornada Zacatecas


Marchan organizaciones sociales y alumnos  en rechazo a las reformas estructurales

Los manifestantes aseveraron que la expropiación petrolera fue traicionada con las reformas estructurales del presidente Peña, sobre todo con la Reforma Energética ■ FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ
■ A 79 años de la expropiación petrolera, no hay nada que celebrar, afirman 
■ “Somos estudiantes y por naturaleza somos revolucionarios”, responden jóvenes a quienes cuestionaron su participación en la movilización
Cerca de 200 personas volvieron a salir a las calles este viernes para marchar en contra del gasolinazo, de las reformas estructurales y en concreto de la energética, así como en oposición al alza de los impuestos.
En esta movilización participaron los integrantes de la Asamblea Estatal de Resistencias Ciudadanas y Civiles que mantiene el plantón en el Congreso del estado desde hace 46 días, del magisterio democrático, del Frente de Estudiantes Zacatecanos Unidos (FEZU) y de El Barzón.
El marco de la marcha fue la conmemoración este 18 de marzo del 79 aniversario de la expropiación petrolera; una fecha, dijeron los oradores en el mitin final, en la que no hay nada que celebrar.
Por parte del FEZU habló Francisco Martínez, quien dijo que al hacer las críticas en torno a la situación actual no se puede nombrar a partidos ni colores como responsables “porque nos hemos dado cuenta que ni la derecha ni la izquierda nos representan”.
Tras felicitar a los “pocos” diputados que han intervenido para tratar de buscar soluciones a las demandas de la asamblea, aseguró que “a los que no han movido ni un dedo el tiempo les dará lo que se merecen”, siendo recordados como los legisladores que “le tuvieron miedo a la sociedad”.
Asimismo, el estudiante se refirió a los comentarios que se han realizado cuestionando la participación del frente en este movimiento y señaló que “somos estudiantes y por naturaleza somos revolucionarios; no nos haremos los sordos, los mudos y mucho menos los desconocidos”.
Consideró que los diputados le están apostando al cansancio de los integrantes del plantón para terminar con esta luchasin embargo, concluyó que “los guerreros de convicción no nos cansamos. No nos van a derrotar”.
Otro de los oradores fue Guadalupe López, quien hizo referencia a los 79 años de la expropiación petrolera y recordó que este hecho fue traicionado con las reformas estructurales del presidente Enrique Peña Nieto, sobre todo con la Reforma Energética.
Por ello, concluyó que “hoy no hay nada que celebrar, sino que lamentamos la gran tragedia en la que nos encontramos inmersos”.
Este ciudadano sostuvo que la asamblea de resistencia que mantiene el plantón en la Legislatura continúa exigiendo la derogación de las reformas y la salida de Peña Nieto así como parar los gasolinazos y la imposición de más impuestos.
Pero quien hizo un mayor recuento de las demandas de la asamblea fue el líder estatal de El Barzón, Manuel Alvarado, quien mencionó que entre las exigencias se encuentran la eliminación del fuero para los diputados, así como de los bonos y las herramientas legislativas, además de la disminución de su salario a 25 mil pesos mensuales.
También se refirió a la cancelación de las prerrogativas para los partidos políticos y a la reinstalación de los maestros que han sido cesados en el estado.
Precisamente la voz de los docentes fue Marcelino Rodarte, integrante del Movimiento Democrático del Magisterio Zacatecano (MDMZ). Hizo un llamado a permanecer en el plantón defendiendo su pertinencia al asegurar que “no sobran nuestras propuestas y nuestras ideas; lo que sobra es la corrupción”.
El 18 de marzo de 1938 cambió la historia de esta industria, la cual había estado en manos de 17 empresas extranjeras
Maricela Flores | 17 de Marzo de 2017 | 21:06

México… a 79 años de la nacionalización del petróleo

El 18 de marzo de 1938 cambió la historia de esta industria, la cual había estado en manos de 17 empresas extranjeras
Maricela Flores | 17 de Marzo de 2017 | 21:06http://de10.com.mx/top-10/2017/03/17/mexico-79-anos-de-la-nacionalizacion-del-petroleo#.WM1qK_WuC2s.facebook El Universal

Hoy estamos conmemorando el 79 Aniversario de la Expropiación Petrolera, momento histórico en el que ese recurso energético, se convirtió en propiedad de los mexicanos. Pero ¿cómo fue que el presidente Lázaro Cárdenas tomó esta decisión?
Hacia el año de 1935, los trabajadores estaban cansados de los bajos sueldos, las jornadas laborales inhumanas y las escasas condiciones de seguridad, por lo que denunciaron la explotación de las empresas extranjeras. Además, mientras se enriquecían con el petróleo mexicano, se negaban a pagar los impuestos que señalaba la ley.
Fue entonces cuando los empleados buscaron aliarse para formar sindicatos, pero estas compañías no lo permitían. Después de algún tiempo de lucha lo lograron y los empleados pudieron organizarse en estos grupos.
A finales de ese mismo año se formó el Sindicato Único de Trabajadores Petroleros, y en enero de 1936, esta organización se unió al Comité Nacional de Defensa Proletaria, que no era otra cosa que el antecesor de la Confederación de Trabajadores de México (CTM).
En el mes de julio se llevó a cabo su primera convención para demostrar un proyecto de contrato general y se llamó a huelga para demandar su cumplimiento. El entonces presidente de México, Lázaro Cárdenas, intervino para que las compañías aceptaran, pero tras varios meses de negociaciones, no se pudo concretar nada.
Esto dio lugar a la huelga de mayo de 1937, para exigir aumento de sueldo, jornada laboral de 40 horas y derecho a la salud. Este hecho fue apoyado por el pueblo mexicano, la industria energética, textil y ferroviaria.
Luego de 10 meses en huelga, los trabajadores retomaron sus actividades gracias a la mediación del mandatario nacional, quien nombró una comisión investigadora que determinó que entre 1934 y 1938 las petroleras habían cometido innumerables fraudes fiscales y obtenido ganancias de hasta 150 millones de pesos.
Los empresarios se molestaron y amenazaron con irse de México y llevarse todo su capital. El 8 de diciembre de 1937 hubo un paro general de labores y días después, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) exigió a las compañías el pago de 26 millones de pesos en salarios que no se cubrieron durante la huelga.
El sindicato exigió 40 millones, pero las empresas no aceptaron y se ampararon ante la Suprema Corte de Justicia. Sin embargo, el fallo de éste órgano no fue positivo, pues además las obligó a subir sueldos y mejorar las condiciones de trabajo.
Hay quienes dicen que Cárdenas pidió a los empresarios que pagaran los 26 millones de pesos para acabar con la huelga, pero debido al despotismo de uno de ellos, decidió expropiar las empresas petroleras.
El anuncio
Fue el 18 de marzo de 1938, cuando el presidente Lázaro Cárdenas se reunió con su gabinete y realizó el anuncio que cambiaría la historia de nuestro país. Informó a los medios de comunicación sobre la nacionalización petrolera.
Esta expropiación consistía básicamente en la apropiación legal del petróleo que explotaban 17 compañías extranjeras (británicas, estadounidenses y holandesas), para convertirse en propiedad total de los mexicanos. Maquinaria, pozos y refinerías serían ahora propiedad de la nación.
El apoyo hacia la decisión del mandatario no se hizo esperar. Se organizaron grandes marchas en la ciudad de México, la más importante, la del 23 de marzo, que contaría con la asistencia de caso 100 mil personas. Sin embargo, este hecho histórico ocasionó la ruptura de relaciones diplomáticascon el Reino Unido y un embargo comercial con Estados Unidos y Holanda.
La nacionalización y la futura explotación de los recursos quedaron plasmadas en el Artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos:
“La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los limites del territorio Nacional, corresponde originariamente a la Nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada”.
Éste, resalta que la capacidad para adquirir el dominio de las tierras y aguas de la Nación se rige por estos mandatos: solo los mexicanos por nacimiento o naturalización y las sociedades mexicanas tienen derecho de adquirir este dominio; el Estado podrá conceder el mismo derecho a los extranjeros, siempre que convengan ante la Secretaría de Relaciones en considerarse como nacionales respecto de dichos bienes y en no invocar por lo mismo la protección de sus gobiernos.
El 7 de junio de 1938, se creó Petróleos Mexicanos, un organismo que se encargaría de administrar los hidrocarburos en beneficio del pueblo.