sábado, 18 de marzo de 2017

Marchan organizaciones sociales y alumnos en rechazo a las reformas estructurales


Marchan organizaciones sociales y alumnos en rechazo a las reformas estructurales

La Jornada Zacatecas


Marchan organizaciones sociales y alumnos  en rechazo a las reformas estructurales

Los manifestantes aseveraron que la expropiación petrolera fue traicionada con las reformas estructurales del presidente Peña, sobre todo con la Reforma Energética ■ FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ
■ A 79 años de la expropiación petrolera, no hay nada que celebrar, afirman 
■ “Somos estudiantes y por naturaleza somos revolucionarios”, responden jóvenes a quienes cuestionaron su participación en la movilización
Cerca de 200 personas volvieron a salir a las calles este viernes para marchar en contra del gasolinazo, de las reformas estructurales y en concreto de la energética, así como en oposición al alza de los impuestos.
En esta movilización participaron los integrantes de la Asamblea Estatal de Resistencias Ciudadanas y Civiles que mantiene el plantón en el Congreso del estado desde hace 46 días, del magisterio democrático, del Frente de Estudiantes Zacatecanos Unidos (FEZU) y de El Barzón.
El marco de la marcha fue la conmemoración este 18 de marzo del 79 aniversario de la expropiación petrolera; una fecha, dijeron los oradores en el mitin final, en la que no hay nada que celebrar.
Por parte del FEZU habló Francisco Martínez, quien dijo que al hacer las críticas en torno a la situación actual no se puede nombrar a partidos ni colores como responsables “porque nos hemos dado cuenta que ni la derecha ni la izquierda nos representan”.
Tras felicitar a los “pocos” diputados que han intervenido para tratar de buscar soluciones a las demandas de la asamblea, aseguró que “a los que no han movido ni un dedo el tiempo les dará lo que se merecen”, siendo recordados como los legisladores que “le tuvieron miedo a la sociedad”.
Asimismo, el estudiante se refirió a los comentarios que se han realizado cuestionando la participación del frente en este movimiento y señaló que “somos estudiantes y por naturaleza somos revolucionarios; no nos haremos los sordos, los mudos y mucho menos los desconocidos”.
Consideró que los diputados le están apostando al cansancio de los integrantes del plantón para terminar con esta luchasin embargo, concluyó que “los guerreros de convicción no nos cansamos. No nos van a derrotar”.
Otro de los oradores fue Guadalupe López, quien hizo referencia a los 79 años de la expropiación petrolera y recordó que este hecho fue traicionado con las reformas estructurales del presidente Enrique Peña Nieto, sobre todo con la Reforma Energética.
Por ello, concluyó que “hoy no hay nada que celebrar, sino que lamentamos la gran tragedia en la que nos encontramos inmersos”.
Este ciudadano sostuvo que la asamblea de resistencia que mantiene el plantón en la Legislatura continúa exigiendo la derogación de las reformas y la salida de Peña Nieto así como parar los gasolinazos y la imposición de más impuestos.
Pero quien hizo un mayor recuento de las demandas de la asamblea fue el líder estatal de El Barzón, Manuel Alvarado, quien mencionó que entre las exigencias se encuentran la eliminación del fuero para los diputados, así como de los bonos y las herramientas legislativas, además de la disminución de su salario a 25 mil pesos mensuales.
También se refirió a la cancelación de las prerrogativas para los partidos políticos y a la reinstalación de los maestros que han sido cesados en el estado.
Precisamente la voz de los docentes fue Marcelino Rodarte, integrante del Movimiento Democrático del Magisterio Zacatecano (MDMZ). Hizo un llamado a permanecer en el plantón defendiendo su pertinencia al asegurar que “no sobran nuestras propuestas y nuestras ideas; lo que sobra es la corrupción”.
El 18 de marzo de 1938 cambió la historia de esta industria, la cual había estado en manos de 17 empresas extranjeras
Maricela Flores | 17 de Marzo de 2017 | 21:06

México… a 79 años de la nacionalización del petróleo

El 18 de marzo de 1938 cambió la historia de esta industria, la cual había estado en manos de 17 empresas extranjeras
Maricela Flores | 17 de Marzo de 2017 | 21:06http://de10.com.mx/top-10/2017/03/17/mexico-79-anos-de-la-nacionalizacion-del-petroleo#.WM1qK_WuC2s.facebook El Universal

Hoy estamos conmemorando el 79 Aniversario de la Expropiación Petrolera, momento histórico en el que ese recurso energético, se convirtió en propiedad de los mexicanos. Pero ¿cómo fue que el presidente Lázaro Cárdenas tomó esta decisión?
Hacia el año de 1935, los trabajadores estaban cansados de los bajos sueldos, las jornadas laborales inhumanas y las escasas condiciones de seguridad, por lo que denunciaron la explotación de las empresas extranjeras. Además, mientras se enriquecían con el petróleo mexicano, se negaban a pagar los impuestos que señalaba la ley.
Fue entonces cuando los empleados buscaron aliarse para formar sindicatos, pero estas compañías no lo permitían. Después de algún tiempo de lucha lo lograron y los empleados pudieron organizarse en estos grupos.
A finales de ese mismo año se formó el Sindicato Único de Trabajadores Petroleros, y en enero de 1936, esta organización se unió al Comité Nacional de Defensa Proletaria, que no era otra cosa que el antecesor de la Confederación de Trabajadores de México (CTM).
En el mes de julio se llevó a cabo su primera convención para demostrar un proyecto de contrato general y se llamó a huelga para demandar su cumplimiento. El entonces presidente de México, Lázaro Cárdenas, intervino para que las compañías aceptaran, pero tras varios meses de negociaciones, no se pudo concretar nada.
Esto dio lugar a la huelga de mayo de 1937, para exigir aumento de sueldo, jornada laboral de 40 horas y derecho a la salud. Este hecho fue apoyado por el pueblo mexicano, la industria energética, textil y ferroviaria.
Luego de 10 meses en huelga, los trabajadores retomaron sus actividades gracias a la mediación del mandatario nacional, quien nombró una comisión investigadora que determinó que entre 1934 y 1938 las petroleras habían cometido innumerables fraudes fiscales y obtenido ganancias de hasta 150 millones de pesos.
Los empresarios se molestaron y amenazaron con irse de México y llevarse todo su capital. El 8 de diciembre de 1937 hubo un paro general de labores y días después, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) exigió a las compañías el pago de 26 millones de pesos en salarios que no se cubrieron durante la huelga.
El sindicato exigió 40 millones, pero las empresas no aceptaron y se ampararon ante la Suprema Corte de Justicia. Sin embargo, el fallo de éste órgano no fue positivo, pues además las obligó a subir sueldos y mejorar las condiciones de trabajo.
Hay quienes dicen que Cárdenas pidió a los empresarios que pagaran los 26 millones de pesos para acabar con la huelga, pero debido al despotismo de uno de ellos, decidió expropiar las empresas petroleras.
El anuncio
Fue el 18 de marzo de 1938, cuando el presidente Lázaro Cárdenas se reunió con su gabinete y realizó el anuncio que cambiaría la historia de nuestro país. Informó a los medios de comunicación sobre la nacionalización petrolera.
Esta expropiación consistía básicamente en la apropiación legal del petróleo que explotaban 17 compañías extranjeras (británicas, estadounidenses y holandesas), para convertirse en propiedad total de los mexicanos. Maquinaria, pozos y refinerías serían ahora propiedad de la nación.
El apoyo hacia la decisión del mandatario no se hizo esperar. Se organizaron grandes marchas en la ciudad de México, la más importante, la del 23 de marzo, que contaría con la asistencia de caso 100 mil personas. Sin embargo, este hecho histórico ocasionó la ruptura de relaciones diplomáticascon el Reino Unido y un embargo comercial con Estados Unidos y Holanda.
La nacionalización y la futura explotación de los recursos quedaron plasmadas en el Artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos:
“La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los limites del territorio Nacional, corresponde originariamente a la Nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada”.
Éste, resalta que la capacidad para adquirir el dominio de las tierras y aguas de la Nación se rige por estos mandatos: solo los mexicanos por nacimiento o naturalización y las sociedades mexicanas tienen derecho de adquirir este dominio; el Estado podrá conceder el mismo derecho a los extranjeros, siempre que convengan ante la Secretaría de Relaciones en considerarse como nacionales respecto de dichos bienes y en no invocar por lo mismo la protección de sus gobiernos.
El 7 de junio de 1938, se creó Petróleos Mexicanos, un organismo que se encargaría de administrar los hidrocarburos en beneficio del pueblo.
MEMORABILIA
Adolfo Gilly
1 JUNIO, 1994
http://www.nexos.com.mx/?p=7089
La reunión de gabinete en la cual Cárdenas anunció la decisión de expropiar a las compañías petroleras y obtuvo su aprobación tuvo lugar el mismo día viernes 18 de marzo, a las 20 horas. Eduardo Suárez refiere en sus memorias su participación en esa reunión.(1) Dice que días después de su conversación con el presidente a la salida de la entrevista del 7 de marzo con los representantes de las empresas petroleras, precisamente el día 18 de marzo, el señor presidente me citó para que me presentase en su domicilio particular en Los Pinos. Esperé un poco en la antesala y vi salir del despacho del señor presidente al señor licenciado Lombardo Toledano, secretario de la Confederación de Trabajadores de México, y a los líderes del Sindicato Petrolero.(2) En seguida el señor presidente me invitó a que lo acompañara en su automóvil a que diéramos algunas vueltas por el Bosque de Chapultepec, para ponerme al tanto de lo que había determinado que debía hacerse y para que nos reuniésemos posteriormente con los miembros del gabinete presidencial, a quienes tenía citados en el Palacio Nacional, y que ya deberían estar ahí reunidos.
Durante el trayecto me pidió que explicara en su nombre al Consejo de Ministros todos los esfuerzos que se habían hecho para llegar a un acuerdo con los trabajadores de la industria petrolera y con las empresas; que la huelga estaba ya causando muy serios trastornos a la economía nacional y que no podía continuar así por tiempo indefinido, pues, como yo sabía, la industria y los transportes de México se movían principalmente con productos del Petróleo, v que la huelga, de prolongarse algunos días más, tendría la consecuencia de paralizar la economía nacional; que en vista de la intransigencia de las compañías para negociar, no le quedaba más remedio que expropiar los bienes de las compañías petroleras en su integridad, y que ya había dado instrucciones a la Secretaría de Economía Nacional para que se preparasen los efectos correspondientes.
Llegamos a Palacio, y en el salón de Consejo de la Presidencia de la República el señor general Cárdenas me dio la palabra para exponer lo que habíamos hablado en nuestro paseo por el Bosque de Chapultepec. Todos los ministros aprobaron la resolución tomada, y el decreto de expropiación fue firmado ahí mismo por el señor presidente y refrendado por el señor don Efraín Buenrostro, secretario de Economía Nacional, y por mí, en mi carácter de secretario de Hacienda.
En ese momento, 18 de marzo a la tarde, eran por lo menos tres los secretarios de Estado al tanto de la decisión del presidente: uno, el general Múgica, con quien la discutió el 9 de marzo y a quien encargó al día Siguiente preparar el manifiesto a la nación que sería leído esa noche; los otros dos, informados ese 18 de marzo con anterioridad a la reunión de gabinete, el secretario de Hacienda Eduardo Suárez, encargado de presentar el informe en dicha reunión,(3) y el secretario de Economía Efraín Buenrostro,(4) encargado de preparar las medidas administrativas. Parece lógico suponer que a esa altura el secretario de Defensa Nacional, Manuel Avila Camacho, también estaba al tanto de la decisión que Cárdenas comunicaría en esa reunión.
El viernes 18 de marzo Cárdenas anota en sus Apuntes estas pocas líneas:(5)
En el acuerdo colectivo celebrado hoy a las 20 horas comuniqué al gabinete que se aplicará la ley de expropiación a los bienes de las compañías petroleras por su actitud rebelde, habiendo sido aprobada la decisión del Ejecutivo Federal.
A las 22 horas di a conocer por radio a toda la Nación el paso dado por el gobierno en defensa de su soberanía, reintegrando a su dominio la riqueza petrolera que el capital imperialista ha venido aprovechando para mantener al país dentro de una situación humillante.
Cárdenas no registra discusión alguna en esa reunión: simplemente, poco antes de leer el manifiesto redactado por Múgica, “comunicó” al gabinete que sería aplicada la ley de expropiación, y su decisión fue aprobada. El decreto de expropiación fue redactado mientras el presidente leía el mensaje a la nación. En su formulación participaron el secretario particular del presidente, Raúl Castellano, el secretario de Hacienda, Eduardo Suárez, el secretario de Economía, Efraín Buenrostro, el jefe del Departamento del Trabajo, Antonio Villalobos y el consejero de la Presidencia Enrique Calderón.(6)
Era viernes a la noche. El presidente mexicano había ganado un fin de semana de ventaja. En sus cálculos entraba la sorpresa, y por lo tanto una respuesta más lenta que lo necesario de la otra parte. El anuncio, en efecto, tomó desprevenidos a los corresponsales extranjeros, a las embajadas y a los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña Betty Kirk, corresponsal de The Christian Science Morutor, lo referiría pocos años después:(7)
La noche de las expropiaciones agarró durmiendo a los corresponsales extranjeros. Habíamos vivido semanas de intenso trabajo informando, hecho por hecho, el Gran juego del Capital Extranjero versus México. Habíamos cubierto las huelgas, las manifestaciones obreras, las decisiones de la Suprema Corte, el desafío y las amenazas de las compañías, la audacia coherente del presidente. Pero a las seis de la tarde del 18 de marzo de 1938, pensamos que el juego estaba concluido cuando las compañías sacaron un último viraje y aceptaron pagar los 26 millones de pesos de aumento decretados por los tribunales. Esto era una aplastante victoria para el gobierno, que registramos en nuestros despachos, y luego, distendidos, nos fuimos a jugar.
Algunos fueron al cine, otros a su casa, pero la mayoría de nuestro grupo tenía un coctel de despedida ofrecido por Mig y Sheldon Tower en la terraza del Hotel Majestic. No sé quién tuvo primero la noticia, pero recuerdo vívidamente que Johnny McKnight, de la Associated Press, abandonó la fiesta misteriosamente después de una llamada desde su oficina. Eran unos minutos después de las diez. A las diez el presidente Cárdenas había anunciado por radio que su gobierno estaba expropiando a las empresas “por necesidad nacional”. La política de apaciguamiento por parte del capital extranjero había llegado demasiado tarde.
En su autobiografía, Josephus Daniels dice que se enteró de la expropiación a través de los corresponsales extranjeros:(8)
Estaba yo sentado en mi estudio en la embajada en la tarde del 18 de marzo de 1938, cuando representantes de la prensa estadounidense y mexicana llegaron a la embajada y pidieron verme. Estaban excitados y sorprendidos, y yo también quedé sorprendido cuando me dijeron que esa misma tarde, momentos antes, el presidente Cárdenas había anunciado por radio un decreto expropiando las propiedades de las compañías petroleras estadounidenses y británicas en la República, acusándolas de “conspiración” contra México.
Las memorias de Daniels, salvo en el elemento sorpresa, no coinciden exactamente con los recuerdos de Bobbie MacVeagh, empleada de la embajada y esposa del segundo secretario, John MacVeagh. En marzo de 1946, antes de que Daniels publicara sus memorias, Bobbie MacVeagh le envió una extensa carta recordando lo que pasó en la embajada en los días de la expropiación petrolera.(9) En las últimas horas de una tarde, escribe Bobbie, su esposo Jack respondió al teléfono y con cierta sorpresa, escuchó decir a Jim Stewart, el cónsul general: “Por favor, enciendan la radio y díganme qué está pasando. Una de mis empleadas consulares me acaba de telefonear que encendió su radio y escuchó al presidente Cárdenas expropiar las compañías petroleras. Yo no tengo radio pero sé que ustedes tienen uno. Enciéndanlo”. Jack corrió a hacerlo y, por supuesto, el presidente Cárdenas estaba pronunciando un discurso anunciando la expropiación de las compañías petroleras.
Jack rápidamente telefoneó al embajador Daniels y le dijo que encendiera su radio en tal número del dial, sin tener en cuenta el hecho de que el señor Daniels hablaba poco español y que Cárdenas estaba casi al final de su discurso.
El señor Daniels, sin embargo, sintonizó justo a tiempo para escuchar la totalidad de la excelente traducción inglesa del discurso del presidente Cárdenas que el gobierno mexicano había tenido la buena idea de ofrecer. Este fue el primer conocimiento que la embajada tuvo de que la suerte realmente estaba echada, y yo siempre he pensado que esa empleada consular merecía una medalla por su devoción a su radio en semejante momento.
La versión del embajador aparece más elaborada y “oficial” -dice que estaba en su oficina cuando llegó la noticia-, pero el que coincide con el testimonio de la periodista Betty Kirk es el relato vivido y coloquial de Bobbie MacVeagh. Este se corresponde, además, con la hora y con el texto del cable urgente que esa misma noche el embajador envió al Departamento de Estado para informar sobre la expropiación:
El propio presidente Cárdenas dio a conocer esta noche una declaración, que también fue difundida por radio en inglés, analizando el impasse en la controversia petrolera e indicando que las propiedades petroleras serán incautadas bajo la ley de expropiación. Todavía no se ha publicado el decreto pero se espera esta noche o mañana. Mañana a la una se realizará una reunión extraordinaria del bloque del PNR en el Congreso. Daniels.
De Ciudad de México. Sin fecha. Recibido 19 marzo 1938, 2:53 a.m.(10)
Cuatro horas después, a las 7 de la mañana de ese sábado 19 de marzo, llegaba un escueto telegrama de respuesta del Departamento de Estado a Daniels. Preguntaba si las compañías tenían plazo para apelar y pedía que en la información sucesiva se tomara en cuenta “la posibilidad de actividades alemanas, italianas o japonesas, tales como negociaciones para comprar petróleo”.(11) En esta primerísima reacción, tal como lo habían previsto diez días antes Cárdenas y Múgica, la preocupación del Departamento de Estado en Washington era ubicar las consecuencias de la medida mexicana dentro de la situación internacional. Hilando más fino en el significado de esta reacción, es posible imaginar que la mentalidad de los funcionarios de Estados Unidos se resistía a aceptar la posibilidad de que el gobierno de un país como México se hubiera lanzado solo a la aventura expropiatoria sin tener previas seguridades de alguna otra gran potencia. De uno u otro modo, la pregunta era lógica.
Esa mañana el New York Times tenía dos encabezados destacados: “Propiedades petroleras estadounidenses tomadas por los mexicanos”. “Barcelona bombardeada seis veces en un día”.(12)
Ese sábado 19 de marzo Josephus Daniels envió sucesivos telegramas al Departamento de Estado informando sobre los antecedentes y el desarrollo de la situación.(13) El domingo 20 de marzo a las 13 horas, en respuesta a las preguntas de Washington del día anterior, telegrafió:
En mi opinión, la extensión en que el presidente y el gobierno se han comprometido al hacer esta expropiación prácticamente elimina la probabilidad de un arreglo en el futuro cercano. Las compañías sienten que la única posibilidad de arreglo sería si la expropiación de sus propiedades por el gobierno condujera a una quiebra económica tan seria que el Poder Ejecutivo de este gobierno cambiara de manos. Esto último no parece probable.(14)
El domingo 20 de marzo, Josephus Daniels dio una conferencia de prensa. Según refiere Bobbie MacVeagh:
Los periodistas volaron desde Estados Unidos para engrosar las filas de los corresponsales permanentes y se le pidió al embajador Daniels que diera una entrevista a la prensa. Al hacerlo deduzco que se esforzó por tomar la situación en la forma más calmada posible. Su actitud, probablemente, fue algo mal entendida por periodistas ansiosos de encabezados llamativos y esto, combinado con la conocida simpatía del señor Daniels por México, llevó a los reporteros a describir al embajador como si estuviera en simpatía con la acción de Cárdenas.
En efecto, esos periodistas esperaban del embajador una declaración de enérgica condena a la expropiación. No la hubo. Al día siguiente, el New York Times tituló la información de su corresponsal Frank Klukhohn: “Embajador dice que México agarró a Estados Unidos dormido -Daniels declara que el Departamento de Estado no sabía de las expropiaciones-. Un rayo en cielo sereno”.
El embajador Josephus Daniels afirmó que Estados Unidos había sido agarrado “completamente dormido” por el plan del gobierno mexicano para expropiar las compañías petroleras extranjeras. Preguntado si era correcta la impresión mexicana de que Washington había asentido de antemano a la expropiación, el señor Daniels respondió: “Ni el presidente Roosevelt ni el secretario de Estado Cordel Hull ni yo sabíamos de antemano sobre la expropiación. La impresión general aquí era que habría una incautación (receivership) por parte del gobierno. La expropiación fue un rayo en cielo sereno”.(15)
Mientras tanto, por instrucciones del gobierno los trabajadores y el sindicato estaban tomando las instalaciones a su cargo en todos los campos y oficinas petroleras. Pese a algunos primeros informes alarmistas y a ciertas inevitables fricciones, la operación se desarrolló con calma y diligencia.(16) “Los empleados estadounidenses y extranjeros en general de las compañías petroleras expropiadas han hablado con gran encomio del tratamiento que recibieron de los trabajadores en relación con su partida y el retiro de sus efectos personales”, informó uno de los funcionarios de la Huasteca Petroleum al cónsul de Estados Unidos en Tampico.(17)

Este es un fragmento de El cardenismo, una utopía mexicana, el nuevo libro de Adolfo Gilly que recupera el tiempo de la expropiación petrolera en ambas orillas del río Bravo, para “reunir en torno a un instante -como en la senopia oculta tras el fresco, como en la textura de La Valse de Ravel- los itinerarios, las creencias, las ideas y el imaginario político que configuraron el cardenismo del los años treinta, en aquel mundo intenso y turbulento de entre las dos guerras: territorios de blues, el jazz y el surrealismo; días de paradojas y pasiones, extremos y aventuras; tiempo de invisibles Ciudades del Sol y verdaderos Reinos de las Tinieblas en el cual culminó, floreció y terminó la revolución mexicana.” El libro aparecerá en Ediciones Cal y Arena.

(1) Eduardo Suárez, op. cit., ps. 193-194.
(2) Magdalena Mondragón, op. cit., p. 120, cita el testimonio de Rodrigo García Treviño sobre esta reunión entre Cárdenas y los dirigentes sindicales: “… en la tarde del 18 de marzo de 1938, alguien habló por teléfono de la Presidencia de la República a las oficinas de la CTM y del Sindicato de Trabajadores Petroleros, pidiendo que a primeras horas de esa noche los secretarios generales de ambas organizaciones, señores Lombardo y Juan Gray, acudieran a la Presidencia, como naturalmente lo hicieron. Entretanto, en la Universidad Obrera los líderes cetemistas esperaban con gran expectación el regreso de ambos señores. Cuando volvieron, el licenciado Lombardo se mostraba sumamente agitado y con gran alarma expresó sus temores de que los barcos de guerra ingleses y estadounidenses se presentaran en puertos mexicanos, cosa que en los subsiguientes días fue materia de sabrosa comidilla en los círculos sindicales cetemistas”.
Esta versión coincide con los recuerdos de Raúl Castellano, aun cuando éste sea una fuente no muy precisa en cuanto a fechas y horas. Refirió muchos años después Castellano a Fernando Benítez que el general Cárdenas “una mariana, estando citado el sindicato en Palacio, me encargó, mientras él los recibía, que hablara con los comisionados del sindicato encabezados por Lombardo y que como cosa mía les preguntara su parecer en el caso de que el gobierno tomara la determinación de expropiar la industria; Lombardo me dijo que la solución era sumamente peligrosa y que creía que no era conveniente llegar a ese extremo. Bastaría con una ocupación temporal de sus bienes. Pensaba en la reacción de Estados Unidos y en el gran peligro que podría significar el que ejercitara represalias. Esto me dijo a 48 horas del 18 de marzo”. (Fernando Benítez, Entrevistas con un solo tema: Lázaro Cárdenas, cit., pp. 58-59).
(3) Magdalena Mondragón, op. cit., pp. 111 y 114-115, cita una conversación del general Múgica con su exsecretario personal, Abel Camacho, años después de la expropiación. Dice Camacho que Múgica recordó las dudas de varios secretarios de Estado ante la posibilidad de una intervención militar o de sanciones económicas de Estados Unidos si se expropiaba el petróleo. Habló en especial de Eduardo Suárez, “quien sostenía que el conflicto tendría que solucionarse con un aplastamiento del Tesoro norteamericano a nuestra débil economía”. Téngase en cuenta que esta es una versión recogida mucho después y de tercera mano (Mondragón escribe lo que Camacho le dijo que Múgica habría dicho años antes). Pero las dudas en el gabinete eran lógicas, ante la magnitud de las incertidumbres que se abrían. .Si Eduardo Suárez las compartía, era explicable la actitud del presidente de hablar con él momentos antes de la reunión de gabinete y pedirle que fuera él, que había participado en las reuniones con los representantes de las compañías, quien presentara el punto de vista presidencial sobre la expropiación. De este modo el licenciado Suárez, uno de los hombres valiosos de ese gabinete como su trayectoria lo demuestra, recibía un honor y una prueba de confianza, adquiría un compromiso y afirmaba su voluntad para los inevitables problemas subsiguientes.
(4) Efraín Buenrostro era amigo personal de Lázaro Cárdenas desde la infancia, cuando habían ido juntos a la misma escuela en su pueblo natal, Jiquilpan, y fue testigo de su matrimonio con Amalia Solórzano el 25 de septiembre de 1932.
(5) Lázaro Cárdenas, op. cit., p. 390.
(6) Lázaro Cárdenas, Apuntes, cit., vol. III, p. 127, diciembre de 1959. En esta fecha reitera que “del mensaje dirigido a la nación, que fue anterior a la formulación del decreto, sólo supo del propósito de la expropiación el general Múgica, a quien encargué redactar el mensaje con puntos escritos que le di en las cercanías de la granja Palmira, al regresar del ingenio de Zacatepec Emiliano Zapata”. Aquí la memoria del general confunde en una sola dos fechas distintas: la de la conversación del 9 de marzo en las cercanías de Palmira y la de la nota del día siguiente con las instrucciones para el mensaje.
(7) Betty Kirk, op. cit., ps. 157-158. En el mismo sentido, Charles A. Thomson, op. cit., p. 126.
(8) Josephus Daniels, op. cit., p. 227.
(9) Josephus Danels Papers, caja 657. La carta tiene dieciséis páginas manuscritas y está titulada: “Memorias mexicanas de Bobbie MacVeagh”. No tiene fecha pero está acompañada por una carta manuscrita de tres páginas de John MacVeagh, fechada en Santa Barbara, California, el 12 de marzo de 1946, donde resume los mismos hechos que refiere su esposa y se remite a la carta de ésta. En ese entonces ambos estaban jubilados. Las cartas fueron posiblemente enviadas a Daniels cuando éste preparaba los materiales para sus memorias, publicadas en 1947.
(10) NAW, RDS, 812.6363/3091, Daniels a Hull. Según telegrama posterior, este telegrama fue enviado el 18 de marzo a las 11 p.m.
(11) NAW, RDS, 812.6363/3096A. Esa preocupación fue constante durante todo el conflicto. Por ejemplo, en enero de 1938 Daniels había enviado dos informes confidenciales del cónsul de Estados Unidos en Tampico, según los cuales “los japoneses no sólo se están moviendo para hacer perforaciones en ciertas partes de México sino también están deseosos de comprar alrededor de tres millones de barriles [500 mil toneladas] de petróleo mexicano” (NAW, RDS, 812.6363/3061, Daniels a Hull, 4 enero 1938). Días después, el consejero de la Embajada de Estados Unidos en México, Pierre de L. Boal, informaba a Laurence Duggan en Washington D.C. que había sabido en confidencia, a través del encargado de negocios de la embajada holandesa, que intereses alemanes estaban haciendo gestiones para desarrollar propiedades petroleras en México. En el mismo informe agregaba: “Usted recordará que hace algún tiempo Beteta, en una charla conmigo, me dijo que aun cuando la cosa iría `a contrapelo’, el gobierno está dispuesto a hacer arreglos para vender la mayor parte de su petróleo a `naciones con las cuales no tenemos ninguna simpatía política’, si tiene que incautar (take over) las propiedades de las compañías y se encuentra ante un problema de vida o muerte para venderlo” (NAW, 812.6363/3067, Boal a Duggan, 8 enero 1938). El 23 de marzo, Duggan recibía un informe sobre los buques-tanque: Alemania tenía 12 (80.113 toneladas), Japón 18 (164.388 toneladas) e Italia 12 (75.113 toneladas), sumas más bien modestas si se tiene en cuenta que el número total de buques-tanque en el mundo era de 584 con 4.502.902 toneladas. (NAW, RDS, 812.6363/3267, Tanis a Duggan, 23 marzo 1938).
(12) New York Times, 19 marzo 1938.
(13) NAW, RDS, 812.5045/705, Daniels a Hull, 19 marzo 1938; 812.6363/3092, Daniels a Hull, 19 marzo 1938, 4 p.m.; 812.6363/3103, Daniels a Hull, 19 marzo 1938.
(14) NAW, RDS, 812.6363/3097, Daniels a Hull, 20 marzo 1938, 1 p.m. El telegrama informa también que en declaraciones del secretario de Guerra, el ejército mexicano ha apoyado públicamente la expropiación; y que a través de “un representante de León Trotsky”, la prensa mexicana recibió un comunicado de James P. Cannon, secretario del Socialist Workers Party de Estados Unidos (de visita en México), y de Max Shachtman, director de la revista Socialist Appeal, llamando a “todos los trabajadores progresistas de Estados Unidos a dar apoyo total al pueblo mexicano en esta lucha”.
(15) New York Times, 21 marzo 1938.
(16) Sobre el traspaso de las instalaciones petroleras mediante la intervención sindical (y las dificultades y conflictos posteriores) ver Los trabajadores ante la nacionalización petrolera, número V de Anuario, Jalapa, Universidad Veracruzana, artículos de Alberto J. Olvera, y de Ruth Adler, “La lucha por la administración obrera en la industria nacionalizada: un ensayo interpretativo”. Ver también Francisco Colmenares, Petróleo y lucha de clases en México, 1864-1982, México, Ediciones El Caballito, 1982; Fabio Barbosa Cano, “El movimiento petrolero en 1938-1940″, en Javier Aguilar (coord.), Los sindicatos nacionales: petroleros, G.V. Editores, México, 1986; y Jonathan C. Brown, “La crisis petrolera mexicana hace cincuenta años”, Excélsior, 13-28 marzo 1938 (en especial 2024 marzo).
(17) NAW, RDS, 812.6363/3355, Armstrong, cónsul en Tampico, a Daniels, 31 marzo 1938. El funcionario petrolero trataba además de mostrar que existía descontento con la expropiación. Por otra parte, mencionaba los conflictos que comenzaban a aparecer en el sindicato sobre el control de las posiciones directivas en la empresa local. Estos conflictos eran reales y tuvieron después su propio desarrollo en los diferentes campos petroleros.





jueves, 9 de febrero de 2017

Sala de plenos de Legislatura continuará ‘tomada’ por tiempo indefinido hasta establecer negociación

Sala de plenos de Legislatura continuará ‘tomada’ por tiempo indefinido hasta establecer negociación

Sala de plenos de Legislatura continuará ‘tomada’ por tiempo indefinido hasta establecer negociación
Foto: ALMA RÍOS
  • No hay diferencia entre diputados con “línea” y los de oposición, acusan manifestantes
El colectivo que mantiene tomadas las instalaciones de la Legislatura del estado de Zacatecas permanecerá en el recinto por tiempo indefinido hasta en tanto le “den la cara los diputados”, esto es, que se establezca una mesa de negociación.
Los manifestantes acusan en su totalidad a los legisladores de todos los partidos y fracciones de no respaldarlos en sus demandas, de tal manera que no hay una diferenciación entre los que tienen “línea” y el denominado bloque opositor, dijeron.
Expusieron que el Poder Legislativo de Zacatecas es el único en el país que no está apoyando a la ciudadanía contra el gasolinazo.
Este día a las cuatro de la tarde tendrán una nueva reunión, pues no han definido las siguientes acciones a emprender, pero especificaron que instalarán, en tanto que mantengan la toma de la sala de plenos, un centro de estudios ciudadano.
También este día, a las 5 de la tarde, informaron, el docente-investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Rodolfo García Zamora, ofrecerá, en este contexto, la conferencia El derrumbe de la economía.

El gasolinazo y la gobernabilidad

Por Luis Hernández Navarro
La Jornada
Feb 7 de 2017
Enero me gustó pa’ que te vayas, le cantan integrantes de la Asamblea del Pueblo a Francisco Kiko Vega, gobernador panista de Baja California, parafraseando la letra de Amarga Navidad, de José Alfredo Jiménez. Y, al grito de ¡Fuera Kiko!, exigen la renuncia del mandatario.

El malestar por el gasolinazo no cesa. El 28 de enero, una multitud enfurecida le exigió al gobernador una reunión, y cuando, en lugar de recibirlos él puso pies en polvorosa, lo persiguió al salir de sus oficinas, le gritó ratero y lo zarandeó. Entre empellones, su equipo de seguridad tuvo que emplearse a fondo para que su jefe terminara, sano y salvo, su graciosa huida.

Unos días después, el 2 de febrero, en Zacatecas, integrantes de la Asamblea Estatal de Resistencias Ciudadanas y Civiles tomaron el pleno del Congreso del estado. La asamblea está integrada por diversas organizaciones, campesinos y ciudadanos sin partido. Exige a los legisladores locales la realización de un periodo extraordinario de sesiones para derogar los impuestos que propuso el gobernador del PRI, Alejandro Tello Cisterna.

Los ocupantes del Congreso entonaron el Himno Nacional y guardaron un minuto de silencio por la Constitución Política de 1917, cuyo espíritu ha muerto. Efectuaron una sesión del pleno popular, y leyeron un exhorto en el que exigen: dar “marcha atrás al gasolinazo; eliminar el fuero, bonos y prerrogativas a legisladores y partidos políticos; reducir el salario de todos los diputados, y subsidio al campo.

El 26 de enero, integrantes del colectivo Guanajuato Despertó tomaron durante algunas horas las instalaciones del nuevo Palacio Legislativo en la entidad. Demandaron el desafuero inmediato del Presidente; revertir el aumento al precio de combustibles; la abrogación de las leyes contenidas en la reforma energética, y atender puntual y estrictamente otras demandas del pueblo.

Apenas el pasado 5 de febrero, 12 mil personas del movimiento No al gasolinazo marcharon en Hermosillo y trataron de ocupar el edificio del Congreso. Diversos problemas logísticos les impidieron hacerlo.

El 19 de enero, pobladores del Valle de Mezquital, Hidalgo, retuvieron en la batea de una camioneta a cuatro diputados locales del PRI durante una hora. Exigieron la presencia de los legisladores de la entidad, para derogar el aumento a las gasolinas y hacer justicia a los dos jóvenes de Ixmiquilpan asesinados por la Policía Federal el pasado 5 de enero.

Esa inconformidad está articulada en torno al Movimiento Civil contra el Gasolinazo. Acusan de traidor y vendido al alcalde panista Pascual Charrez. El 26 de enero sus integrantes llegaron a la presidencia municipal a caballo y en vehículos, y colocaron dos mantas contra el edil con mensajes como Pascual asesino, te olvidaste de quienes te apoyamos.

Simultáneamente a esas acciones, los más disímbolos grupos ciudadanos en prácticamente todo el país siguen protestando: tomas de casetas, obstrucción de carreteras y marchas pacíficas. Apenas el pasado primeo de febrero, en Reynosa, Tamaulipas, ex trabajadores de Pemex bloquearon la salida de pipas de una planta de la petrolera.

Estas protestas representan para las autoridades gubernamentales un severo problema de gobernabilidad. Lo son, al menos por seis razones.

Primero, porque si las distintas policías recibieran la orden de reprimir simultáneamente todas estas expresiones de rabia social, no podrían hacerlo por falta de elementos. En lugar de apaciguar los ánimos, el uso de la fuerza pública para desalojar plantas de Pemex y carreteras, radicalizó y extendió el encono social.

Segundo, porque los representantes del gobierno no tienen en muchos casos con quién negociar. Las organizaciones tradicionales y los partidos políticos fueron rebasados por la ola de enfado y, a más de cinco semanas de su estallido, siguen sin poder conducirla. Esos nuevos liderazgos emergentes son abiertamente antipartidos y han comenzado a estructurarse regionalmente, formado frentes y asociaciones, que garantizan la permanencia y continuidad de la protesta.

Tercero, porque el descontento ciudadano tiene una base pluriclasista. Aunque en las movilizaciones participan gremios organizados, su dinámica no es gremial. Eso hace que el gobierno no tenga margen para desmontar el encono ciudadano solucionando demandas laterales.

Cuarto, porque la lucha contra el gasolinazo se convirtió, en varios estados, en conducto para canalizar viejos agravios y problemas no solucionados. El aumento a los combustibles fue la gota que derramó el vaso de la inconformidad. El resultado final es un explosivo coctel de irritaciones sociales.

Quinto, porque el choque directo con gobernadores, la ocupación de congresos y el bloqueo masivo de oficinas públicas son un indicador de que la radicalidad y la extensión de la lucha social en el país está pasando a otro nivel. Estamos ante un grado de insubordinación ciudadana inédita, emparentada (aunque distinta) con la explosión solidaria hacia el EZLN que se vivió en 1994, con la lucha de la APPO en 2006 y con los 124 días de insurgencia magisterial de 2016.

Y sexto, porque la necesidad gubernamental de contar con recursos frescos y su pretensión de ofrecer márgenes de ganancia elevados a los inversionistas del sector, choca de frente con la demanda de dar marcha atrás al incremento de los precios de los hidrocarburos. Por lo pronto, la moviliación ciudadana obligó ya a la SHCP a cambiar su política.

Nada parece indicar que el sentimiento nacionalista abierto por la guerra comercial que Donald Trump declaró a México pueda suprimir o mitigar la expresión masiva de este profundo descontento. El enojo ciudadano es muy profundo y los variopintos llamados a la unidad nacional hechos por diversos actores no tienen asidero para atemperarlo. Con permiso de José Alfredo, la multitud le seguirá cantando a los políticos y funcionarios: Febrero me gustó pa’ que te vayas…

A 100, la Constitución privilegia intereses del capital

La Constitución mexicana pasó de ser la primera carta magna social en el mundo, a un “gran código mercantil”. Las contrarreformas desprotegieron a la economía y la población. México, sin fortaleza jurídica ante la complicación de las relaciones con Estados Unidos y un escenario internacional que cuestiona el libre comercio

Por: Zosimo Camacho en Contralínea

Consta de 136 Artículos; pero de su promulgación –el 5 de febrero de 1917– a la fecha, cuenta casi 700 reformas. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no tutela más los derechos de los campesinos, los trabajadores o los indígenas. Tampoco garantiza para la población los derechos a la salud, la educación, el trabajo; ni protege las propiedades nacionales, colectivas y comunales. Por el contrario, ahora privilegia los intereses del capital. Allana el camino a los grandes negocios sobre los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de los mexicanos.
Abogados y analistas consultados por Contralínea coinciden en que la mayoría de las reformas a la norma fundamental de México nada tienen que ver con el proyecto de país que los constituyentes de 1917 plasmaron luego de la lucha armada revolucionaria.
Los sucesivos gobiernos, de Álvaro Obregón a Enrique Peña Nieto, han emitido 229 decretos para reformar los Artículos constitucionales 686 veces. La reforma más reciente entró en vigor hace menos de 1 semana: el 27 de enero pasado. Hoy, con un escenario internacional que cuestiona el libre mercado y la complicación de las relaciones con Estados Unidos, México no cuenta con una carta magna fuerte que proteja a sus familias.
No es la cifra de 686 enmiendas lo que preocupa a abogados y analistas, sino el tipo de reformas que se han llevado a cabo.
El doctor en derecho Manuel Fuentes Muñiz señala que “la conformación que ha tenido la Constitución ha sido de retrocesos”.
Reconoce apenas algunos cambios que sí han sido para proteger los derechos de las personas. Precisamente el 11 de junio de 2011 se otorgó el reconocimiento en la Constitución de los derechos humanos. El problema es que son letra muerta.
“Las principales contrarreformas a los derechos humanos se han dado después de que se reconocieran los derechos humanos, contradictoriamente. Finalmente al Estado le han importado poco. Y ha planteado leyes regresivas, en donde la preminencia es estar protegiendo los intereses de los particulares, de las empresas, sobre todo extranjeras. En conclusión, nos encontramos con una Constitución en donde se ha girado a una situación totalmente contraria al espíritu de lo que estableció el Constituyente, que en 1917 creó por primera vez las garantías sociales y que ahora están hechas añicos.”
Los tres Poderes de la Unión han organizado una sesión solemne para el próximo 5 de febrero en conmemoración de los 100 años de la promulgación de la carta magna mexicana. A principios de la semana pasada anunciaron que, “por austeridad”, la ceremonia ya no se llevaría a cabo en el Teatro de la República, de la ciudad de Querétaro, lugar en donde los constituyentes de 1917 realizaron sus trabajos y promulgaron el documento. Ahora tendrá lugar en el recinto del Senado de la República, en la capital del país.
“Es una efeméride que sólo podemos verla con mucha tristeza y con mucha añoranza”, dice el jurista Juan de Dios Hernández Monge. El integrante del Colectivo de Abogados Zapatistas y catedrático de historia y de derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México explica que “lo que se logró en 1917 hoy está destruido”.
De acuerdo con información del Congreso de la Unión, la mayor parte de las transformaciones a los Artículos constitucionales han ocurrido durante el periodo de los gobiernos neoliberales: en apenas 34 años –de diciembre de 1982 a febrero de 2017– se ha reformado la Constitución 486 veces.  Mientras, las otras 200 reformas tuvieron lugar entre el 1 de diciembre de 1920 y el 30 de noviembre de 1982, es decir, un periodo de 62 años.

Para desmontar el entramado constitucional de derechos económicos, sociales y culturales, los neoliberales tuvieron que actuar rápidamente. Durante el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado se realizaron 66 reformas a la Constitución; para el de Carlos Salinas de Gortari, 55; en el de Ernesto Zedillo, 77; en el de Vicente Fox Quesada, 31; en el de Felipe Calderón Hinojosa, 110; y en lo que va del de Enrique Peña Nieto, 147.
Las contrarreformas –en opinión de Juan de Dios Hernández Monge– han permitido que se generen hoy las mismas condiciones que dieron origen a la revolución y a la Constitución de 1917. “Las volvemos a encontrar de manera generalizada en toda la República”, señala.
Los atentados contra la Constitución no han sido errores involuntarios o esporádicos. “Los triunfos del movimiento social plasmados en la Constitución han venido siendo destruidos de manera sistemática y consistente”, lamenta Hernández Monge.

La contrarrevolución

De la primera constitución social del mundo, hoy queda casi nada, coinciden los especialistas. A las “reformas estructurales” se les ha presentado como una modernización de la norma fundamental de México. Se trata de enmiendas a los Artículos torales de la carta magna, pero en un sentido que, a decir de Juan de Dios Hernández Monge, han significado “un golpe de Estado constitucional”. Se refiere a los cambios en los Artículos Segundo, Tercero, 27, 28 y 123 de la Constitución.
El historiador Lev Moujahid Velázquez Barriga considera, que luego de la Revolución, los constituyentes buscaron que la Constitución fuera un proyecto de nación: que permitiera la construcción de un país soberano, independiente y socialmente justo. Hoy la carta magna no garantiza ninguna de esas aspiraciones porque ya no responde a intereses nacionales.
“El Constituyente de 1917 estaba pensado en un proyecto nacional, en un proyecto de desarrollo propio, endógeno. Y las últimas reformas que hemos tenido en el país tienen como objetivo potenciar el sistema económico global que hoy está dominado por los grandes empresarios y se aleja de los intereses de la nación y del pueblo mexicano.”
Estos cambios, paulatinos algunos, en tropel otros, no siempre hubieran sido posibles. Antes, se realizó una reforma Constitucional previa: al Artículo 35 para que pudiera ser susceptible de cambio prácticamente todo.
Juan de Dios Hernández Monge explica: “En la teoría constitucional hay que distinguir el Congreso Constituyente originario y lo que llaman aquí el Congreso Constituyente Permanente.”
Abunda en que a partir de la reforma al Artículo 35 constitucional se estableció un procedimiento especial para poder modificar la Carta Magna. En teoría no podrían haber tocado varios puntos fundamentales, como la propiedad originaria de los campesinos, de los pueblos indígenas en relación con la tierra, por ejemplo.
El doctor en derecho Manuel Fuentes Muñiz señal que el actual modelo de Constitución no corresponde con los intereses nacionales. “Es un modelo en donde se ha sustituido el tema de país por el de empresa. Es la empresa y las inversiones lo que ahora se protege. Esto tiene que ver con la usura y con la ganancia particular. Tenemos ahora un Estado pequeño pero torpe. Tenemos un código mercantil más que un código social”, plantea.

Fin de la educación nacional

El Artículo Tercero de la Constitución ha sido reformado en 10 ocasiones, siete durante el periodo neoliberal. Las más recientes han sido las más profundas y las que han provocado intensas movilizaciones de maestros y organizaciones sociales. Las modificaciones a ese Artículo y a sus leyes reglamentarias han contado con el impulso de los sectores más encumbrados del empresariado mexicano.
“Lo que hicieron con esta reforma fue romper el espíritu originario del Artículo Tercero constitucional: esa educación laica, gratuita, obligatoria, nacional, democrática”, señala Hernández Monge.
El historiador y maestro en didáctica en ciencias sociales Lev Moujahid Velázquez Barriga señala que, en efecto, el contexto de 1917 en materia educativa era muy distinto al actual. No porque se hayan superado las carencias que entonces se observaban, sino porque los gobiernos recién emanados de la Revolución, con todo y sus traiciones y limitantes, pretendían garantizar el acceso a la educación a toda la población.
“La Constitución de 1917 planteó un proyecto nacional. Y en ese proyecto estaba la democratización de la educación, que ésta llegara a toda lo población, que se masificara, incluso.”
Señala que entonces se echaron andar programas de alfabetización, se crearon las centrales agrícolas con un sentido educativo, las misiones culturales y, años más tarde, las primeras escuelas normales rurales. El impulso fue tal que estos proyectos fueron adoptados por otros países y, hasta la fecha, constituyen las principales aportaciones mexicanas a la pedagogía del mundo.
“Lo plasmado en la Constitución en 1917 y el posterior programa educativo del cardenismo son los únicos dos proyectos nacionales de educación que México ha tenido en los últimos 100 años.”
Velázquez Barriga considera que el embate contra el derecho a la educación consagrado en el Artículo Tercero constitucional y sus leyes reglamentarias inició en 1992. Como siempre, el discurso gubernamental lo presenta como una “modernización”. Las modificaciones se aplicaron en 1993 bajo el nombre de Acuerdo para la Modernización de la Educación Básica, con lo que se dejó de considerar a la educación como un asunto nacional.
Según el historiador, docente e investigador en pedagogía, estos años marcan la entrada de los intereses del sector empresarial a la educación y el abandono en los planes oficiales de los valores nacionalistas, de desarrollo nacional, de fortalecimiento de la identidad cultural del país. La nueva visión de la educación buscó preparar el terreno para la nueva realidad neoliberal de México: al año siguiente entraría en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Fue solamente el principio. “A partir de ahí se dispuso  el sistema educativo ya no para el desarrollo endógeno de nuestro país sino para favorecer los intereses de las grandes corporaciones mundiales”.
Hoy el examen del Programme for International Student Assessment (PISA), sin embargo, ha demostrado que México empeoró. A pesar de haber hecho todas las reformas “recomendadas” por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han fracasado en sus  propios objetivos.
“Los niveles de analfabetismo han permanecido e, incluso, por momentos han crecido; los niveles de desempleo han crecido también. El sistema educativo no ha respondido ni a sus mismas expectativas”, expone Velázquez Barriga.
Además, la cobertura educativa se ha reducido. En su informe más reciente, el Fondo Internacional de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por su sigla en inglés) reportó que cerca de 4 millones de menores de edad mexicanos están fuera del sistema educativo.
Sin embargo, el actual secretario de Educación, Aurelio Nuño, anunció la intención del gobierno federal de cerrar 100 mil planteles de educación básica en el país. La justificación de tal medida, ofrecida en noviembre pasado, es la “reconcentración de escuelas”. Es decir, que los alumnos de varias comunidades vayan a una sola que se crearía en la localidad más populosa.
“Es un golpe contra las comunidades rurales y urbanas. Y los estragos serán mayores si no se reconceptualizan esos términos empresariales con que se ha llenado a la educación pública”, considera Lev Velázquez.
Para el historiador y pedagogo, alcanzar la “calidad” puede ser la aspiración de una empresa productora de autos o de telefonía, pero no puede ser el fin histórico de todo un pueblo. “Habría que pensar para el ámbito educativo conceptos como el de dignidad humana: el ser humano debe ser el centro del sistema educativo y no el mercado”.

Vender trozos de país con sus riquezas

Luego del movimiento armado de 1910, la revolución campesina –la de Emiliano Zapata y Francisco Villa– no ganó. De hecho, sufrió una profunda derrota por parte de otra facción revolucionaria: la de Carranza y Obregón. Pero los constituyentes de 1917 lograron plasmar algunas de las demandas campesinas para acabar con los latifundios y entregar las tierras a sus legítimos propietarios: las comunidades indígenas y mestizas.

La tenencia de la tierra plasmada en la Constitución también alcanzó para establecer que la nación era dueña los recursos del suelo y el subsuelo.
A la fecha, el Artículo 27 ha sido reformado en 20 ocasiones, mientras que el 28 en 10. Con respecto del Artículo 27, ocho de las reformas –las más profundas– han ocurrido durante el periodo neoliberal. Por su parte, las reformas al 28 han ocurrido, en su totalidad, desde que el neoliberalismo gobierna México.
Los cambios en estos Artículos demuestran que “del espíritu original del Constituyente de 1917 hoy no queda prácticamente nada”, señala el abogado Juan de Dios Hernández Monge. “Con claridad la norma fundamental de México señalaba que la tierra, las aguas, los bosques, los hidrocarburos, las gemas preciosas, los metales preciosos son propiedad de la nación mexicana.
“Y eran derechos imprescriptibles, inembargables, intransmisibles e inalienables”, destaca.
La primera y más profunda “contrarreforma” al Artículo 27 tuvo lugar en 1992, bajo el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Con ella se permitió la privatización del ejido y de la comunidad agraria.
“La consecuencia inmediata, con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, fue el desmantelamiento del campo. Las comunidades originarias fueron destruidas.”
En esos años, sabedoras de lo que se avecinaba para México, grandes agroindustrias como Monsanto compraron a ejidatarios e indígenas, a precios de ganga, millones de hectáreas en México. “Hoy significan la privatización del ejido y de la comunidad con la consecuente pérdida de la soberanía alimentaria que ya había logrado con muchísimos esfuerzos el pueblo de México”, señala Hernández Monge.
Pero las modificaciones a los Artículo 27 y 28 no sólo desprotegieron a los campesinos. También a las industrias de interés nacional. “La Constitución decía que era propiedad exclusiva del Estado y que solamente los mexicanos por nacimiento podían obtener concesiones para la producción, explotación de la energía eléctrica”, recuerda Hernández Monge.
Asimismo, el petróleo era propiedad originaria de la nación mexicana. La Expropiación Petrolera de 1938 significaba el regreso de la soberanía nacional respecto de la propiedad de los hidrocarburos.
“Y ahora en las reformas secundarias de la reforma al Artículo 27 pusieron una frase que, si no fuera tan dramática, debería dar risa. Se atrevieron a poner que el petróleo y el gas que se encuentren en el subsuelo son propiedad de la nación mexicana; pero únicamente cuando estén en el subsuelo. Y también dice que está prohibido que capitales extranjeros puedan explorar o explotar el petróleo. Pero luego en el mismo artículo ponen una salvedad: que el gobierno federal podrá celebrar contratos con capitales privados para la exploración y explotación.”
Con respecto de la minería, “la contrarreforma permitió que, en los últimos 25 años, se hayan llevado de México más oro y más plata que toda la que se habían llevado acumulada desde 1521 a estas fechas”, señala Hernández Monge.

Explotación y trabajo precario

El Artículo 123 ha sido reformado en 26 ocasiones. De ellas, 10 han ocurrido desde que los neoliberales gobiernan México.
Juan de Dios Hernández Monge recuerda que la reforma laboral de 2012 fue el último acto de gobierno de Felipe Calderón, “haciéndole el trabajo sucio a Enrique Peña Nieto”.
Hoy esta reforma del Artículo 123 ya ha sido convalidada por la mayoría de los Congresos de los estados y se convierte en norma suprema de gobierno en México. “Y con esto dan un golpe mortal al tripartismo: esa forma de organización donde las juntas de conciliación y arbitraje tenían un representante del capital, uno del gobierno y uno de los trabajadores, y que las decisiones se tomaban por mayoría de votos con base en las constancias de expedientes respectivos. Hoy, de un plumazo, desaparecen el tripartismo para proponer que sean jueces de lo laboral y darle el mismo tratamiento procesal como si fuera un juicio civil. Es decir, la primera instancia, la apelación y el amparo. Pero ahora con jueces unitarios en lugar de las juntas tripartitas. Esos 100 años de historia han sido borrados”.
Por su parte, el abogado Manuel Fuentes Muñiz, catedrático de derecho laboral y seguridad social en la Universidad Autónoma Metropolitana, señala que esta reforma “ha traído como consecuencia la creación de un aparato monopolizador de los registros sindicales en todo el país. Hay una modificación trascendental en donde el gobierno federal, a través de un organismo público descentralizado, va a ser el único que va a otorgar o cancelar todo lo que tenga que ver con los registros sindicales y los contratos colectivos de trabajo; incluso les retira esas facultades a los gobiernos de los estados”.
En efecto, de acuerdo con la reforma, la designación del titular del nuevo órgano será prerrogativa del presidente de la República en turno, previo a una terna ante el Senado. El nombramiento será transexenal pues, en principio, el titular durará 6 años en el cargo; pero se puede relegir por otros 6 años.
“Lo que significa que el siguiente gobierno, de la línea o corriente que sea, no se va a poder meter en los temas laborales colectivos”, explica Manuel Fuentes Muñiz.
“Se avizora la consolidación de un derecho privado sin el sentido social. En las próximas semanas se estarán registrando más reformas y se le estarán dando más espacios a la parte patronal”, advierte el abogado Fuentes Muñiz.
Los resultados de las contrarreformas laborales están a la vista. Fuentes destaca que hoy “la clase obrera, en su mayor parte, está empobrecida. El hecho de que el 60 por ciento de los trabajadores reciba un promedio de dos salarios mínimos, estamos hablando de 160 pesos diarios, nos puede dar una idea de que la situación económica de pobreza, la mayoría son trabajadores informales”.
Pero no es todo. Precisamente en materia laboral, la Constitución mexicana se preciaba de ser de avanzada. “Hoy se ha destruido, por ejemplo, el principio universal de la progresividad, ese mejoramiento constante al que tiene derechos el trabajador”.
Hernández Monge explica: “Cuando un sindicato cumple su función histórica de obtener mejores condiciones de trabajo y de vida para sus agremiados, hoy es visto como un enemigo del Estado. Y hay un contubernio de los tres Poderes de la Unión. En un concierto pleno van destruyendo todas las instituciones laborales. Por ejemplo, la Ley Federal del Trabajo establece que en la revisión del contrato colectivo de trabajo no se podrán pactar condiciones inferiores a las ya existentes, obviamente atendiendo al principio de progresividad. Pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido jurisprudencia para señalar, ¡sorpresa!: sí se pueden pactar condiciones inferiores a las ya existentes, y que esa disminución tiene un tope y que son las mismos que establece la ley”.
Otro ejemplo es el del derecho a la estabilidad en el empleo, que era uno de los elementos centrales del Artículo 123. “Con la reforma a la Ley del Trabajo de 2011 se introdujo la figura de la terciarización, llamada outsourcing. Con ello destruyeron ese principio de estabilidad en el empleo. Cuando crean o reactivan las figuras de trabajo a prueba, de aprendizaje, por tiempo determinado, por temporada, lo que están haciendo realmente es terminar con el principio de estabilidad en el empleo”.
Por su parte, Fuentes Muñiz señala que en el mundo laboral mexicano existe hoy un ejército de trabajadores eventuales; de quienes laboran más allá de su jornada de trabajo; de quienes sufren riesgos y no tienen una respuesta válida.
“De los más de 360 mil conflictos que hay en la Junta federal, el 51 por ciento tiene que ver con temas de seguridad social. Y no hay una salida. Es una especie de guerra contra los propios trabajadores. Ahora no se les da salarios, las empresas evaden el seguro social, los contratan por honorarios”.

Por una nueva Constitución

Este 5 de febrero “no tenemos nada que festejar” señala Juan de Dios Hernández Monge. Integrante del Colectivo de Abogados Zapatistas señala que sí se debe recordar la fecha, pero para tomarla como un aliciente para lo que viene el día de mañana.
Se refiere a la iniciativa del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y del Congreso Nacional Indígena (CNI) de proponer a una mujer indígena como candidata a la Presidencia de la República en 2018 y organizar un Concejo Nacional de Gobierno integrado por hombres y mujeres indígenas de todo el país.
Juan de Dios Hernández Monge señala que, como se lee en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona emitida por el EZLN, se buscará que los mexicanos “construyamos de un nuevo pacto social, una nueva Constitución mexicana que abra el espacio, que cree un mundo nuevo en donde quepan todos los demás mundos. Quizá esta sea la última oportunidad del pueblo de México para tomar el destino en sus propias manos”.
Zósimo Camacho
[BLOQUE: INVESTIGACIÓN][SECCIÓN: SOCIEDAD]
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Contralínea 524 / del 29 de Enero al 04 de Febrero 2017